Del deseo de aceptación II
Siempre he sido mimético. Me acomodo a los demás, a sus modos de ser y pensar, me adecúo a ellos, me vuelvo como ellos. Eso me da miedo. Si me juntó con personas fresas, empiezo a hablar como fresa, si habló con personas de barrio empiezo a hablar barrio. Pero ¿quiero ser como ellos? ¿Quién soy? ¿Cuando estoy solo, quién soy realmente?
Cuando era niño estaba de moda vestirse como cholo. Me acuerdo mucho de un amigo que antes se vestía de modo común, como cualquier adolescente, y de repente un día llegó con pantalones bombachos, camisas enormes y una bandana en al cabeza. ¿Cambió y dejó de ser él o encontró su verdadero yo?
Cuando estoy solo me preguntó quién soy. Me encuentro solo. Sin estar con nadie, solo, alejado de todos y ahí es cuando me preguntó quién soy. Me doy cuenta que imitó a los demás para acercarmé a ellos, ha sentirme parte de algo. Pero no soy eso, siento que soy algo distinto, pero cómo logró ser yo sin tener que alejarme de los otros. Es como pensar en qué momento soy yo y no los demás.
Hace tiempo vi la película "Whisplash". Cuenta la historia de un joven baterista que es acosado y abusado por un director de una banda de jazz. El joven es buen baterista, sabe tocar y lo hace bien, pero no lo suficiente para estar en la anda del director. El chico se tiene que esforzar, volverse un buen músico para entrar en la banda. El chico empieza a idolatrar al director y cree que si no entra a su banda es un perdedor. Empieza a dejar de ser quien es y se adecúa a lo que quiere que sea el director de la banda, agradarle a él. Al final, en un concierto, el director asiente y le da su visto bueno al joven baterista. En realidad el joven pierde su esencia pero termina ganando mucho. La aprobación de alguien que admira.
Esta actitud tan enfermiza, rídicula y molesta también la he vivido. La gente no siempre ha aceptado algo de mí y yo deseo complacerlos, agradarles, darles gusto. He cambiado mi forma de hablar, pensar, escribir por agradarles. Entrar en su círculo y sentirme aprobado. Que es un modo de sentirse querido. Sentirse rechazado deja una marca, porque uno siente que no es suficiente para el otro. Yo terminé pensando que si no me aceptaban, tenía que cambiar para sentirme querido. Sentía que no era importante. Por lo que tuve que cambiar y hacerme querer de otro modo. Cambié para agradar a los demás. En ese momento me pregunté ¿Quién soy realmente? Me di cuenta que no lo sabía.
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