Del deseo de aceptación
Todos queremos ser aceptados. Por nuestros padres, profesores y amigos. Buscamos la aceptación de alguien superior a nosotros. Tendemos a creer que la persona que nos debe aceptar es mejor que nosotros. Tiene las cualidades que admiramos y pensamos que esa persona es la viva imagen del éxito. Los que vemos como peores no los tomamos en cuenta. Nadie toma en cuenta a los don nadie. Por lo que la gente, quiere seguir a los mejores. Tomamos de referencia autores, pensadores, maestros y amigos como la imagen de lo que es el éxito y lo mejor. Si somos aceptados por estas figuras, nos sentimos bien. Pensamos que estamos emparentándonos con esa imagen del éxito.
Idea que proviene de las antiguas civilizaciones donde los sabios, los maestros -que viene de magister-, son los que saben y pueden guiar a los otros en su camino. Pero ¿todo el que juzgamos como maestro es maestro? ¿Hasta cuádo hay que seguir a algien más? ¿Por qué necesitamos sentirnos aceptados?
Sentirnos aceptados es sentirnos parte de algo o alguien. Si pertenecemos a algo, nos sentimos realizados. Nuestra persona toma su lugar en el mundo. Nos encontramos con quién somos o quién queremos ser. Hay un refrán que dice "Si quieres aprender a aullar, júntate con lobos." Si queremos ser buenos músicos hay que juntarnos con buenos músicos, si queremos ser deportistas juntarnos con deportistas. Pero ¿En qué momentos somos nosotros y no los otros? ¿Cuándo somos nosotros y no los otros? Somos lo que somos o somos los otros.
¿Qué es ser uno mismo?
Comments
Post a Comment